INFANCIA

Nací en Segovia el 25 de Junio de 1975.

Mis primeros recuerdos musicales son unas cassettes de los Beatles que escuchaba mi tío Luis a todas horas y toda la música que mi padre me iba enseñando.

Cuando tenía 6 años, nuevamente por influencia de mi padre, comencé a estudiar solfeo y piano. Fueron comienzos difíciles porque a mí me parecía que algo que me gustaba tanto no podía tener nada que ver con lo aburrido que era el solfeo, pero poco a poco fui entendiéndolo un poco más y año tras año me examinaba en el conservatorio de Valladolid.

En mi familia siempre nos ha gustado cantar y recuerdo muchos viajes en los que mi padre, mi hermana Lucía y yo cantábamos canciones de todo tipo.

Canciones de los Stones como “She’s a rainbow” o “As tears go by”, Tom Waits, Van Morrison, Bob Dylan, Cat Stevens, Aphrodite Childs…  El coche se llenaba de música y en cada reunión no faltaba una guitarra con la que cantar las canciones de Cafrune, Chavela o Mª Dolores Pradera.

Yo seguía creciendo ajena a que cantar se convertiría un día en mi profesión. La verdad es que a veces lo pensaba pero siempre decía, “bueno, quizás en otra vida lo consiga”, y mientras improvisaba conciertos imaginarios cantando con mis amigas.

En ese momento, con 14 años escuchábamos continuamente “Start me up” de los Stones, Police y Janis Joplin, a parte de las bandas españolas que triunfaban en el momento como Nacha Pop, Secretos o Radio Futura.

Así llegue a los 18 y me trasladé a Madrid para estudiar Física y teatro con la ilusión de ser actriz. Lo de la Física duró un año porque yo no entendía nada y la cabeza no me daba para comprender la ley de la gravedad y a Chejov al mismo tiempo.

Fue entonces cuando decidí estudiar filología alemana y buscar una banda con la que hacer versiones.